
Brackets en Bravo Murillo
La técnica que resuelve cualquier caso

En qué consiste el tratamiento con brackets en Bravo Murillo
Precisión milimétrica sobre cada diente

El sistema es sencillo de explicar y muy preciso en su ejecución. Se adhiere una pieza a la cara del diente y se conecta mediante un arco que ejerce una fuerza continua y controlada. Esa presión sostenida hace que el hueso se remodele y la pieza se desplace poco a poco hasta su posición correcta.
La gran ventaja frente a otros sistemas es el control. Al estar fijado al diente, el ortodoncista dirige el movimiento en las tres dimensiones con un grado de precisión difícil de igualar, incluso en rotaciones complejas o en piezas que hay que mover en vertical.
Por eso sigue siendo el tratamiento de referencia en los casos difíciles. Apiñamientos severos, mordidas cruzadas o abiertas, discrepancias entre arcadas y casos que requieren extracciones se resuelven con esta técnica cuando otras alternativas no ofrecen suficiente control.

Tipos de brackets en Bravo Murillo que puedes elegir
No todos se ven igual
Los metálicos son los más habituales y también los más resistentes y eficientes. Son los que permiten aplicar mayor fuerza sin riesgo de despegarse, y hoy son bastante más pequeños y discretos que los de hace unos años.
Los estéticos, fabricados en cerámica o zafiro, tienen un color similar al del diente y resultan mucho menos visibles. Son la opción preferida por adultos que necesitan un tratamiento fijo pero trabajan de cara al público. Requieren algo más de cuidado con los alimentos que tiñen.
Existe además el sistema de autoligado, que prescinde de las gomas y sujeta el arco mediante un mecanismo propio. Eso reduce el rozamiento, facilita la higiene y en muchos casos permite espaciar las visitas de ajuste.

Ventajas de los brackets en Bravo Murillo
Por qué siguen siendo la primera opción
1.
Sirven para cualquier caso
No hay prácticamente situación que no puedan resolver, incluidas las que quedan fuera del alcance de los alineadores transparentes.
2.
No dependen de tu constancia
Al ser fijos, trabajan las veinticuatro horas del día. No hay forma de olvidarse de ponérselos, que es la causa más frecuente de que otros tratamientos se alarguen.
3.
La opción más contrastada
Décadas de uso clínico y de evidencia respaldan la técnica, y su relación entre resultado y coste sigue siendo difícil de superar.

Preguntas frecuentes sobre los brackets en Bravo Murillo
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura el tratamiento?
Lo habitual se sitúa entre uno y dos años, aunque depende por completo de la complejidad del caso. Correcciones leves se resuelven en menos tiempo, mientras que los casos que requieren movimientos amplios o extracciones se prolongan más.
¿Duelen?
Durante la colocación no se siente dolor. Los primeros días y tras cada ajuste sí aparece una sensación de presión y algo de molestia al masticar, que dura poco y se controla con analgésicos habituales.
¿Puedo llevarlos siendo adulto?
Por supuesto, y cada vez son más los adultos que se tratan. El hueso responde igual a cualquier edad, solo que el movimiento es algo más lento. La única condición previa es tener las encías sanas.
¿Cómo me lavo los dientes con ellos?
Requiere más tiempo y algo de técnica. Se emplean cepillos específicos para la zona del bracket junto a irrigadores o cepillos interproximales. Te enseñamos el método en la primera cita, porque una higiene deficiente durante el tratamiento deja marcas en el esmalte.
¿Tendré que llevar retenedores después?
Sí, y es una parte tan importante como el propio tratamiento. Los dientes tienden a volver a su posición previa, así que la retención posterior es lo que garantiza que el resultado se mantenga en el tiempo.